Toma vacaciones de ti mismo

En ocasiones te sientes saturado de tareas, de pensamientos, de cosas, de información, de compromisos. Piensas ¡Necesito desconectar! y te tomas una vacaciones, pero sigues con la misma sensación.

A veces no es suficiente con alejarte de tu entorno laboral. Necesitas distanciarte también de la familia, e incluso de los amigos, para cuidar la relación más importante: la que tienes contigo mismo.

Es necesario que reserves ese espacio para ti solo, pero…¿ qué haces si aún necesitas algo más?

 Es posible que necesites despojarte temporalmente de los roles que habitan dentro de ti. Olvidarte del profesional, de la madre, de la pareja…que eres. Necesitas perder de vista, por un rato, a esa o ese que ves en el espejo cada mañana.

Necesitas coger vacaciones de ti mismo.

Dejar temporalmente estos roles nos produce miedo, sobre todo a “no ser” sin ellos; y también culpa por la posibilidad de defraudar a los demás. Esto ejerce una poderosa fuerza gravitacional que nos empuja a aferrarnos a ellos.

Mientras tanto, otros roles e identidades no exploradas claman al cielo para poder expresarse.

 ¿Por qué no explorar otras facetas de tu ser? y ¿qué utilidad podría tener esto?

Elementos de la identidad

 Hay componentes objetivos en la construcción de los roles que adoptamos para configurar nuestra identidad. Los más universales podrían ser el espacio físico y geográfico que ocupamos, el tiempo que nos ha tocado vivir; determinadas características físicas, tales como el sexo, edad, peso, altura...
 
 En base a éstos y otros condicionantes construiremos diferentes sistemas de creencias como herramientas para organizar, comprender e interpretar el entorno. Grupos de personas en diferentes lugares y tiempos tienen diferentes modelos mentales que definen la forma en que ven el mundo y a sí mismos. Todos sabemos que el concepto de belleza se interpreta de manera muy diferente según la época y el lugar donde nos haya tocado vivir.
 
 Estas normas de comportamiento establecen límites, que , no solo dictan como debemos actuar, sino que, en ocasiones, invaden lo más íntimo para decirnos incluso como debemos pensar y sentir. Llegamos a interiorizar estos roles hasta el punto de no ser conscientes de, a veces, actuamos incluso en contra de nuestros propios intereses y deseos.
 

Roles y seguridad

 La identidad da sentido a nuestra historia de vida y nos sirve para conectar nuestro pasado con nuestro futuro. Nos aporta seguridad, nos aleja de la indefinición y nos objetiva.
 
 Sin embargo, también nos limita. Limita sobre todo nuestro repertorio de comportamientos y acciones. Dicta o censura lo que debemos sentir y pensar.

 Llega un momento en el que debemos saltar al vacío y abandonar el confort de los roles para poder desarrollar una identidad líquida, no rígida, que nos permita ser únicos y sentirnos más libres. Debemos aprender a explorar las fronteras de nuestra identidad y desdibujarlas.

Identidad y hábitos

Los roles dictan nuestra conducta. Actuamos en base a cada rol y generamos hábitos que van conformando, a su vez, nuestra identidad.

Cuánto más repetimos una conducta, mas automática se vuelve y menos esfuerzo cognitivo implica ejecutarla. Se van creando autopistas neuronales cada vez más eficaces que facilitan la repetición de esa conducta. Cada vez somos más “nosotros mismos” y nos resulta costoso transitar por nuevos caminos menos allanados. Tendemos a repetir las mismas conductas y a seguir reforzando en círculo nuestra identidad.

Esto implica que cada vez es más difícil construir nuevos caminos neuronales, ya que tendemos a repetir los que menos esfuerzo requieren.

Podemos incluso desarrollar conductas no deseadas y cerramos la puerta a nuevas experiencias, llegando a sentirnos limitados por nosotros mismos. La plasticidad neuronal se va reduciendo (con la edad todavía más) y cada vez nos resulta más difícil modificar nuestra conducta y los sistemas de creencias que la impulsan. Vamos perdiendo nuestra capacidad de adaptación, de generar nuevas ideas, de desarrollar nuevas habilidades.

Transitando los mismos caminos disminuye nuestra capacidad de asombro. Nos aburrimos más y nos volvemos más aburridos.Sólo somos como actuamos y sólo actuamos como somos.

Paradójicamente, la única manera de salir de este círculo vicioso es forzando el desarrollo de nuevas conductas. Vencer la resistencia a desarrollar nuevos hábitos. Actuar para ser diferente. Moldear nuestra identidad.

 Decidamos quien queremos ser, ya que corremos el riesgo de volvernos una versión en blanco y negro de nosotros mismos. ¿ Queremos ser el dueño del videoclub cuando ya el vídeo se consumía online? ¿el bar que vivió tiempos mejores y no ha sabido adaptarse?

Tomemos vacaciones de nosotros mismos, no sólo para ser más felices y sentirnos más libres, sino para estar preparado ante un mundo cada vez más cambiante.

Cómo tomar vacaciones de ti mismo

 Te voy a invitar a un viaje liberador a través de un sencillo ejercicio.
 
 Enumera los roles que hay en ti (madre, hijo, heterosexual, amigo, abogado, financiero, deportista,…) e identifica todo lo asociado a ese rol ( actividades, pensamientos, obligaciones, posesiones relacionadas, expectativas..)
 
 Analiza ahora cada rol y pregúntate: Lo quieres? lo has elegido tú? te gusta? qué te da? que te quita? que aporta a los demás? lo puedes mejorar? lo puedes cambiar? está equilibrado o domina a otros roles? ( para esta última pregunta te recomiendo mi artículo Equilibra hoy tu vida) 
 
 Haciendo un símil con el minimalismo, que predica la búsqueda de lo esencial, vete despojándote tu identidad para encontrar a “ese o esa” que es el observador y no se define a través de ninguno de los roles y los observa desde un lugar indeterminado.
 
 ¿ Quien soy yo si no fuera ( pon aquí rol) ?. Despréndete de esa voz interior que te dicta continuamente cómo debes comportarte en cada uno de los papeles que interpretas.
 

Explora nuevos roles y construye tu identidad proactivamente

 Ni siquiera en sueños nos atrevemos a ser otras personas, otras identidades. Soñamos que estamos en situaciones excepcionales, pero casi siempre seguimos siendo nosotros mismos.
 No permitas que tu mundo se vuelva cada vez más pequeño. Deja de arrastrarse por un embudo cada vez más estrecho.
 
 Permítete poder vivir otras vidas. Una elección implica rechazar el resto. Un camino, implica no vivir los caminos que nos hemos negado, pero puedes experimentar y como dice Sabina en su canción El pirata cojo, podemos ser ” Al Capone en Chicago, pintor en Montparnasse, mercader en Damasco, taxista en Nueva York….”
 Ahora que has identificado tus roles, te has despojado de ellos, los has modulado y equilibrado, es hora de explorar nuevos roles, sin miedo.
 
 Recuerda que el objetivo es que sentirte más libre y feliz, no tan encorsetado, a la vez que mejoras tu capacidad de adaptación a un mundo cambiante.
 

 Actúa de manera inesperada. Atrévete a ser algo que siempre quisiste. Cambia tu punto de vista. Busca dentro de ti. Explora tus anhelos.

Nuevas formas de actuar reconfiguran nuestro cerebro, creando nuevas autopistas neuronales, disfrutando de nuevas experiencias y generando un impacto positivo en ti y en tu entorno.

Accionables

 Soy consciente de que el tono de este artículo es bastante filosófico, y éste es un blog  práctico, por lo que te voy a ofrecer  una lista de posibles acciones. Te invito, no obstante, a que realices tu propia exploración.

 1.  Programa tiempo en soledad. Explora hobbies solitarios. Busca momentos de silencio y reflexión. Medita.

2. Desactiva el autojuicio continuo. Trata de evitar las etiquetas hacia ti mismo y hacia los demás. Fluye al actuar. Permítete salirte del guión de las expectativas que tienes de ti mismo y que los demás tienen de ti.

3. Haz lo que se propone en el apartado de este artículo Como tomar vacaciones de ti mismo.

4. Cambia de ruta y/o medio de transporte en tus desplazamientos habituales.

5. Escucha música de un estilo muy diferente al tuyo. Evita el juicio inicial e intenta disfrutarla y comprender porque les apasiona a otras personas.

6. Apúntate a una actividad que no tenga nada que ver contigo. Supera las barreras iniciales y el reconoce el conflicto interno que se produce. No pierdes nada por probar.

7. Ponte ropa diferente. Atrévete a cambiar algo de tu estilo por algo que no tenga que ver con el rol con que te ves. Si no te atreves a salir con ello puesto, empieza por ir a tiendas y probártelo.

8. Practica ejercicio. Entrena fuerza, resistencia y capacidad aeróbica. Está demostrado que el ejercicio tiene un potente efecto sobre la plasticidad neuronal, el aprendizaje y la memoria.

9. Cambia tu expresión corporal. Puedes cambiar la forma en que te mueves, tu tono de voz, la mirada. Puedes hacerlo con personas que no te conozcan. O apuntarte a clases de interpretación o de improvisación. Pierde el miedo al ridículo y atrévete a meterte en la piel de diferentes personajes.

10. Viaja a culturas diferentes. No hay mejor manera de diferenciar entre el entorno y tu; y de percibir como los contextos influyen en los roles que adoptamos.

11. Prueba nuevas comidas, que no hayas probado nunca y/o da una nueva oportunidad a aquellas que no te gustan. Cuanto más exóticas, mejor.

12. Aprende a tocar un instrumento. Es una de las habilidades que más nuevas conexiones neuronales generan.

13. Haz un voluntariado. Aprende a percibir y entender la realidad desde el punto de vista de otras personas, mientras desarrollas tu empatía.

14. Visita otros barrios de tu ciudad. Entra en los mercados, entra en los bares, establece contacto con los vecinos.

15. Establece nuevas relaciones proactivamente. Elimina los prejuicios y habla con gente que normalmente no lo harías, con personas que consideres muy diferentes a ti. No busques sólo gente que te dé la razón o que sea siempre afín a ti. Vence la timidez y establece contacto. Evita la charla aburrida, tópica o artificial (como hablar del tiempo). Busca la empatía real y escucha activamente. Vence a la pereza y la indiferencia. supera el miedo al otro y al contacto social. No reacciones como siempre lo haces. Actúa de manera inesperada. Sonríe y saluda a ese vecino que no es amable contigo, pues le harás replantearse su conducta y sus roles. Recuerda , sobre todo, que las personas son importantes catalizadores para tu cambio. La gente desea ser reconocida y podemos conectar con muchas y diferentes personas. Aprenderás a ser más tolerante y ampliarás los límites de tu identidad.

Compártelo y participa en el cambio!

1 comentario en “Toma vacaciones de ti mismo”

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